¡¡RESPIRA!!

Por José Regidor García

Catedrático de Biología Celular (jubilado)

Con frecuencia utilizamos esta expresión, ¡¡respira!!, para indicar que alguien que ha sufrido un accidente está vivo. Efectivamente, para la mayoría de nosotros, respirar es sinónimo de estar vivos. La pregunta que nos hacemos entonces es , ¿qué es respirar y por qué es tan importante para la vida?.

Por respirar entendemos el acto de capturar el aire en los pulmones, donde se produce el intercambio, a través de los glóbulos rojos de la sangre, del oxígeno contenido en el aire inhalado, por el dióxido de carbono tóxico que se ha generado en el metabolismo celular.

Como es bien sabido, el oxígeno es un elemento químico que tiene la propiedad de reaccionar muy fuertemente con todos los elementos o moléculas de su entorno, en un proceso que conocemos como oxidación.

En el universo conocido, el oxígeno se encuentra siempre en forma de óxidos, salvo en nuestro planeta que se encuentra, además en forma gaseosa. Ese es el oxígeno que respiramos.

La razón de la existencia de este oxígeno libre se debe a la presencia en nuestro planeta de los vegetales verdes (con clorofila) que tienen la capacidad de romper la molécula del agua (H2O), capturando el Hidrógeno y liberando el Oxígeno al aire en el proceso de la fotosíntesis. La acumulación de ese oxígeno libre a lo largo de historia de nuestro planeta ha contribuido junto a otros gases a conformar la actual atmósfera. Los bosques, las selvas tropicales y sobre todo las algas microscópicas que se encuentran en el plancton marino, son los encargados de mantener la producción de Oxígeno libre que es el que la mayoría de los seres vivos utilizamos para “RESPIRAR”.

En términos generales, la respiración es la utilización del oxígeno en el metabolismo celular, por eso, si no respiramos no llevamos el oxígeno a nuestras células y el organismo se daña y muere.

En el caso de los mamíferos, son los pulmones los encargados de capturar el aire. En los pulmones el aire se almacena temporalmente y, lo que es importante, se produce el intercambio de gases: Oxígeno por Dióxido de Carbono.

Respirar bien es sinónimo de vida y de salud. Sin embargo, las capacidad para realizar una buena respiración se suelen ir deteriorando a lo largo de la vida. Para todos es claro que de niños y de jóvenes respirábamos mucho mejor que de adultos, y la cosa se vuelve más difícil cuando hay enfermedades y en la vejez.

Las causas de la pérdida de capacidad respiratoria debemos buscarlas en una constelación de circunstancias entre las que destacamos el sedentarismo, que junto a una nutrición no equilibrada en cuanto a calidad y a cantidad, conducen al sobrepeso y en el peor de los casos a la obesidad. Es importante recordar que este círculo vicioso sobrepeso/sedentarismo conduce indefectiblemente al establecimiento de una  hipertensión arterial, por un lado, y de una diabetes tipo 2 por el otro, cuadros de difícil control y que afectarán de forma importante a nuestra salud y a nuestra vida.

Aunque todas las células de nuestro organismo necesitan respirar, es decir usar el oxígeno, hay algunos órganos especialmente demandantes de oxígeno: los músculos (esquelético y cardiaco) y sobre todo, el cerebro.

Músculo y cerebro están íntimamente relacionados y en ambos casos se cumple la ley de que “lo que no se usa se atrofia”. Por eso es tan importante la actividad física, no solo porque permitirá mantener la salud de nuestra musculatura, sino porque también facilita la estimulación del sistema respiratorio y, consecuentemente la estimulación de nuestro corazón, de la circulación sanguínea y de nuestro cerebro.

Romper el circulo vicioso obesidad/sedentarismo es pues un objetivo imprescindible si queremos mantener una buena calidad de vida y evitar la dependencia.

Es importante resaltar que el cerebro es el órgano mas vascularizado de nuestro cuerpo, por lo que el aporte de sangre oxigenada es esencial para su buen funcionamiento, de ahí que un sistema cardiovascular sano sea esencial para que las funciones cerebrales ocurran apropiadamente. En este sentido, la actividad física estimula la respiración mejorando la oxigenación de nuestro cerebro lo que contribuye a mantener “en forma” nuestra actividad cerebral, al tiempo que evitamos el deterioro de nuestra memoria y de nuestras capacidades cognitivas.

Por todo ello, la actividad física regular, preferiblemente en grupos, se presenta como una de las mas potentes herramientas para mantener en buena forma  nuestra salud general, para evitar enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes, para mantener nuestro cerebro despierto y activo y, finalmente, para evitar la dependencia.

En no mucho tiempo, nuestro planeta tendrá una población de ocho mil millones de personas. Sin embargo, sólo durante este año, se han perdido casi 4 millones de hectáreas (ha) de bosques en el mundo; casi 5 millones/ha de suelo se han perdido por la erosión; 8 millones/ha del territorio se han convertido en desiertos y se han liberado al medio ambiente casi 7 millones de toneladas de residuos tóxicos. (fuente: https://www.worldometers.info/). A todo ello debemos añadir el daño que estamos infringiendo a nuestros mares y océanos que, en las últimas décadas se han visto saturados de residuos químicos y de plásticos no degradables, entre otra basura.

Esperemos que no se extinga la vida en nuestro planeta por falta de Oxígeno y esperemos que, mientras dispongamos de él, nuestra actividad física nos permita vivir con salud y calidad y con la fuerza y la inteligencia suficiente para que, entre todos, evitemos la destrucción de nuestro planeta.